¿Lo sabía? Comprender el impacto medioambiental de los defectos relacionados con los cierres: el agua

Este artículo forma parte de una serie más amplia de infografías sobre la sostenibilidad y el impacto de los defectos en la producción del vino relacionados con los cierres.

La sostenibilidad es un aspecto esencial de la industria vinícola: En el plano medioambiental, la producción de vino exige la continua utilización y renovación de recursos naturales mientras que, en el plano económico, las bodegas deben asegurar que su negocio puede prosperar y producir año tras año. Las bodegas son cada vez más sostenibles y están adquiriendo una mayor conciencia medioambiental. Parte de esta tendencia positiva pasa por prestar atención a sus medios de producción y embotellado para que se materialice su estrategia sostenible.

Cuando se trata del envasado de vino, existen varias formas de gestionar proactivamente sus contribuciones medioambientales. Algo que, en particular, contribuye a controlar la sostenibilidad es el cierre de las botellas de vino. El tapón, en apariencia pequeño y, a menudo, pasado por alto (excepto cuando falla), puede influir tanto para bien como para mal en la calidad del vino.

Reducir los residuos gracias a los tapones

¿Sabía que los defectos del vino provocados por los tapones no solo afectan de forma negativa a la botella de vino sino también al medioambiente? Cada año, cerca de 400 millones de botellas de vino se ven afectadas por malos cierres con sabor a corcho (TCA), oxidación o reducción.

Todo esto se traduce en grandes cantidades de vino desperdiciadas.

Sin embargo, no se trata solo del vino que se malgasta, sino que también se desperdician valiosos recursos, como agua, cuando un tapón estropea el vino. Por ejemplo, esos 400 millones de botellas defectuosas supusieron un gasto de unos 200 mil millones de litros de agua durante la producción, que equivalen, aproximadamente a 80.000 piscinas olímpicas de agua desperdiciada si el vino tiene algún fallo.

No nos gusta ver cómo se desperdicia el vino cuando los cierres no cumplen correctamente su función. Sin embargo, afortunadamente cuando se sella una botella de vino con Nomacorc Green Line no hay que preocuparse por este tipo de fallos, porque se garantiza la ausencia de TCA y de colas, y permite una gestión del oxígeno uniforme además de una protección segura a la hora de evitar otros defectos relacionados con el cierre, como la oxidación o la reducción.

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