El clima y el vino: contra granizo y marea

Existe otra cosa segura en la vida además de la muerte y los impuestos: el impacto del clima sobre la industria vitivinícola. No importa en qué lugar del mundo viva el administrador de una viña, se despertará casi todas las mañanas pensando en los incesantes cambios de la madre naturaleza: lluvia, calor, granizo, plagas, etc. En California, las bodegas han disfrutado consistentemente de excelente clima durante mucho tiempo, hasta que las cosechas de 2010 y 2011 llegaron con un golpe de frío y 10-6_WeatherandWinehumedad. Declarados “años de desafío” y “simplemente malos” por numerosos medios de comunicación, los compradores se abstuvieron cuando podían encontrar vinos de bodegas menos afectadas. En Europa, España también se enfrentó a la actitud voluble del clima, con diluvios seguidos de calor extremo, mientras que los vitivinicultores de Borgoña han soportado tres años de devastadoras tormentas de granizo.

El estrés de una producción de uvas limitada por el clima no se detiene en la oficina de los vinicultores. Si la cosecha es escasa, los equipos de venta, comercialización y finanzas absorben la presión después del embotellado, maniobrando para mantener su nombre presente mientras se las arreglan con su producción limitada.

Al enfrentarse a una gran cantidad de uvas menos que óptimas, las bodegas tienen pocas palancas para accionar, especialmente las bodegas haciendas. En las cosechas más frías de California en 2010 y 2011, las bodegas de primera categoría como Pahlmeyer en Napa embotellaron la mitad del volumen normal y destinaron muchos galones a su marca más asequible, Jayson. En algunos varietales, como el Chardonnay, la producción disminuyó un 75%, lo cual forzó a una marca asignada como Pahlmeyer a ponerse creativa para mantener su lugar en la lista de vinos y también su reputación y clientela en el mercado.

Brian Hilliard, presidente de Pahlmeyer, describió cómo mantuvo su status quo: “Las cantidades de vino extremadamente pequeñas requerían que los mayoristas impusieran límites de asignación a nivel de cuenta individual donde fuese legal. Para ayudar a completar el suministro, abrimos nuestra colección y pusimos algunas de nuestras reservas especiales de tintos de colección 2006-2008 a disposición de los clientes directos y de algunos de nuestros mercados mayoristas más grandes.”

Para hacer frente a la falta de suministro durante esos mismos años, Michael Honig, presidente de Honig Vineyards, ajustó las salidas de inventario para satisfacer la demanda y evitar quedarse sin vino. “Tratamos de distribuir el dolor por parejo y no favorecer un mercado por sobre el otro,” dijo Honig.

En la región de cultivo de Priorat en España, durante la cosecha 2011, en una montaña rusa de calor y frío, los productores se esforzaron para conseguir la maduración y consistencia. “Los pequeños productores como Vall Llach simplemente no produjeron su vino emblemático… literalmente, había muy poca calidad para cosechar,” dijo Rebecca Hopkins de Folio Wine Partners, quien importa el vino. Por lo tanto, la bodega utilizó la minúscula cosecha en su vino de marca Embruix y esparció por todo Estados Unidos la distribución para mitigar la escasez.

Las cosechas de 2012, 2013 y 2014 en Borgoña, especialmente en las áreas de cultivo de Volnay, Pommard y Beaune, sufrieron severos daños causados por el granizo. El importador de Borgoña Dennis Elden, de Elden Selections, representa a muchas casas de producción limitada que se vieron afectadas. “En cualquier comunidad agrícola, cuando las cosechas fallan o se destruyen, los pequeños agricultores de monocultivos son especialmente vulnerables. Solo se puede producir cierta cantidad de vino de un cierto número de viñas. Se trata de un producto básico limitado por regulaciones, por una parte, y por la temporada de cultivo por la otra,” afirmó Elden. “En años normales, los productores pueden lograr buenas ganancias.” Pero cuando las cantidades disponibles son menos de las normales, algunos se ven tentados a elevar los precios para absorber las pérdidas financieras. Sin embargo, Elden advierte “Debido a que la producción general de Borgoña es tan pequeña, para empezar, los años “anormales” son frecuentes. Simplemente puede ser la diferencia entre obtener un rendimiento de 50 [hectolitros/hectárea] en un año y 40 hl/ha el año siguiente. No es catastrófico, pero es importante como porcentaje de la producción total. Por lo tanto, la mayoría de los productores tienen cuidado de no permitir que sus precios fluctúen y prefieren los aumentos de precio lentos e incrementales en el tiempo en lugar de ajustes anuales tipo yo-yo.”

Aunque California enfrenta una grave sequía en 2015, la mayoría de las bodegas no están muy preocupadas respecto del posible efecto sobre la producción. Los años de cultivo “perfectos” de 2012 a 2014 proporcionaron vinos extraordinarios y los productores se aprovisionaron. Ciertamente, el aprovisionamiento es clave para maximizar estas oportunidades.

“Con un buen pronóstico de ventas y planificación de la producción, las bodegas generalmente tienen la oportunidad de aprovechar las buenas cosechas para reunir inventario y reducir inventarios en cosechas “malas”, sabiendo que una cosecha buena no está muy lejos,” señaló Hilliard. “Mientras que los problemas de abastecimiento creados por las cosechas de 2010 y 2011 fueron difíciles, las subidas y las bajadas en el rendimiento y el suministro son la regla. Muy pocas veces vemos una cadena consecutiva de “malas” cosechas en el norte de California.”

Michael Honig se hace eco de esta opinión y afirma que “Siempre hay altibajos cuando se trata de producción”. También explicó que las mayores cosechas de los tres últimos años le permitieron generar una reserva de vino para cualquier dificultad futura.

En Borgoña la cosa es diferente. “Los buenos productores deberían ser capaces de manejar las cosechas desastrosas, pero las graves pérdidas en tres años consecutivos causan una gran presión sobre los profesionales más organizados,” afirmó Dennis Elden.

Algunos podrían postular que el reducido suministro hace que una bodega reconocida de una zona prestigiosa sea más deseable, mientras que los productores menos conocidos deben librar una batalla. La mala prensa sobre una cosecha afecta más a estos productores menos conocidos, ya que posiblemente no han desarrollado los fieles seguidores que se necesitan para asegurar que la marca se venda, por lo que se ven obligados a ser creativos, trabajar de manera más inteligente y a moverse más rápidamente para mover sus productos.

También mantienen los dedos cruzados para que la madre naturaleza les proporcione una nueva cosecha prometedora.

Créditos de las fotografías: Climate Wine Consulting y Napa Valley Register. 

Sobre el autor

Taylor ha estado escribiendo sobre vinos desde el 2001 en su web, TaylorEason.com y para publicaciones en todo el mundo. Para sustentar sus hábitos de comida y bebida, tiene un MBA en Marketing y ayuda a construir las marcas de vino en el Norte de California.

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