Honrando la tradición Wente mediante la actualización de la marca

Carolyn Wente, directora ejecutiva de Viñedos Wente y Lars von Kantzow, presidente y director ejecutivo de Nomacorc

Ser la Primera Familia de Chardonnay no es suficiente. O, al menos, no para siempre.

En 1883, el inmigrante alemán Carl Wente adquirió tierras en el Valle Livermore de California y comenzó a desarrollar un nuevo viñedo y una bodega. El proyecto gozó de gran éxito y en 1912, al buscar expandir y mejorar su programa de vino blanco, Carl y suWente_Support1
hijo Earnest, por ese entonces un graduado del programa de viticultura de la universidad UC Davis, importaron cortes de Chardonnay desde la Universidad de Montpellier en Francia. Junto con yemas de madera del Viñedo Gier de la vecina localidad de Pleasanton, California, padre e hijo comenzaron un proceso de selección de terrenos de varios años con el fin de desarrollar una viña que se adaptara de la mejor forma al Valle de Livermore. El resultado de sus esfuerzos fue conocido como el Clon Wente.

Después de la Ley Seca, Wente comenzó a ofrecer sus Chardonnay, Sauvignon Blanc, y Sémillon con etiquetado varietal y fue la primera bodega en hacerlo en Estados Unidos. El clon de Chardonnay de Wente gradualmente se expandió también a otras partes de California y durante las siguientes décadas recibió la atención de la Universidad de UC Davis, donde el doctor genetista de viñas Harold Olmo desarrolló clones Wente adicionales para producir un rendimiento y consistencia mayores.

Adelantémonos hasta 1976: Un Chardonnay de Chateau Montelena, de la partida de clones de Wente, ganó La Cata de Vinos de Paris. Instantáneamente, la demanda aumentó exponencialmente para el Chardonnay en general y para el clon Wente en particular. La extensión de tierras con viñedos Chardonnay en California creció desde los 2700 acres en los años 70 hasta los 100.000 acres que existen hoy. Y el clon Wente ocupa el 70 por ciento del total.

Es una típica historia estadounidense de inventiva, perseverancia y rotundo éxito. Pero ser la Primera Familia de Chardonnay es una herencia, no un plan de negocios. Sin embargo, en los años 80, una nueva generación de la familia Wente, Carolyn, Eric y Wente_Support2
Phillip, estaba a cargo del negocio. Esa cuarta generación se dio cuenta de que necesitaban implementar cambios radicales para que la empresa alcanzara una quinta generación.

“Para mi abuelo, el punto de diferenciación era hacer un vino varietal”, indicó Carolyn Wente, ahora Directora Ejecutiva de Viñedos Wente, cuando se dirigió a una audiencia de comercializadores de vino recientemente. “Sin embargo, hacer un buen vino, un gran vino, ya no es suficiente. En el entorno competitivo de hoy, tienes que decir algunas cosas más”.

Y ser algunas cosas más. En los años 80, el Valle de Napa comenzó a atraer a oriundos de San Francisco, ansiosos por un sorbo de vino y un poco de aire de campo y estaban dispuestos a realizar el viaje de una hora hacia el norte para obtenerlos. El Valle de Livermore estaba a solo una hora de viaje también, hacia el este cruzando la primera cadena costera. Pero el Valle de Livermore no era el Valle de Napa. Era un lugar, no un destino.

“Mis hermanos y yo teníamos muchas ganas de atender a los clientes en la propiedad”, indicó Carolyn. Pero el viaje tenía que ser algo más que solo una visita a la sala de cata. Tenía que ser algo más que un sorbo de vino y una charla sobre las uvas. Queríamos enseñarles sobre vino, hacer que experimentaran la región del Wine Country”.

Esto requería un cambio de estrategia. La empresa se embarcó en un ambicioso conjunto de iniciativas para atraer visitantes. En 1986, abrieron un nuevo centro de visitas y un restaurant que, asombrosamente (en retrospectiva) fue recién el tercer restaurant abierto en una bodega en los EE.UU. Ese verano también dieron inicio a una serie de conciertos al aire libre. Los visitantes podían cenar bajo el cielo estrellado mientras escuchaban a artistas como James Taylor, Elvis Costello y Sheryl Crow. Más adelante, también añadieron a la propiedad un circuito de golf de 18 hoyos, diseñado por el campeón de golf Greg Norman. Los visitantes podían jugar una ronda de golf entre las viñas y luego relajase mientras disfrutaban de una espectacular vista de la puesta de sol, con vino, en el restaurant.

La primera serie de conciertos atrajo a 1700 visitantes. Al día de hoy, más de 300.000 personas experimentan alguna parte de la hospitalidad de la empresa, quienes se animan a ir a Livermore para catas, recorridos, cenas, golf, bodas, conciertos, reuniones y eventos. Y todas estos rubros son autosustentables: las ventas de vinos no subsidian los conciertos ni el golf mantiene al restaurant.

La diversificación ha significado más que solo un mayor tránsito. También ha Wente_Support3
demostrado ser una audaz estrategia para las relaciones con los medios de comunicación. Los periodistas desean hablar sobre lo nuevo, no sobre lo que pasó hace 130 años en el laboratorio de un fitogenetista. El nuevo negocio de estilo de vida de la empresa le dio a los escritores algo de que hablar.

“Tener un restaurant nos sacó de la página de Vinos y nos puso en la sección de Comida”, señaló Carolyn. “Hacer que Greg Norman diseñara el circuito de golf nos puso en la página de Deportes. Cuando agregamos una serie de conciertos, logramos que los medios de entretenimiento musical escribieran sobre nosotros”.

Y también se logró que los consumidores hablaran de los Viñedos Wente. La gente que la pasó bien le contó a sus amigos.

El vino no se trata solo de una gran calidad en la copa. Se trata de la experiencia que lo rodea”, indicó Wente. “Lo recuerdas por los amigos con los que estabas o por esa vista del atardecer. De eso se tratan los negocios para cubrir el estilo de vida, de remontarse a nuestro negocio principal de cultivar uvas y hacer vino, pero también de crear embajadores de la marca. La gente que viene a la propiedad y lo disfruta, después conversa de sus experiencias.

Ahora con los medios sociales, ese relato sobre un gran vino y grandes experiencias también vive en línea, durante el #DíadeChardonnay y cada día en FacebookTwitter, e Instagram. La experiencia del vino sucede en Livermore y la gente lo ve en Singapur, en tiempo real. En todos los lugares hay nuevos clientes.

¿Qué pensaría el padre fundador de la familia, Carl Wente, acerca de los nuevos desarrollos? Yo creo que estaría complacido. Él reinventó su vida en California y luego se dispuso a reinventar el Chardonnay también. La cuarta y quinta generaciones de Wentes también son reinventores, cambiando el enfoque del relato para seguir estando en la vanguardia. Es posible que los vinos hayan sido el foco central de la empresa en sus orígenes, pero la hospitalidad es el objetivo para su futuro. ¿Y acaso ser hospitalarios no una de las cosas que mejor hacen las familias?

Sobre el autor

Meg Houston Maker, CSW, es una periodista de vino y comida que se enfoca en el arte culinario tradicional, comida y producción de vino artesanales y el encuentro de naturaleza y cultura. Viaja frecuentemente para visitar y degustar junto a los productores. Gracias a su trabajo independiente ha conseguido menciones en el New York Times, el Daily Beast, Brain Pickings, The Kitchn, Wine Business Monthly y otras publicaciones. Es miembro de la Sociedad Estadounidense de Periodistas y Escritores, Especialista Certificada en Vino y miembro profesional de la Sociedad Vinícola Francesa, la Sociedad de Educadores del Vino y del Gremio de Sommeliers. Meg actualmente trabaja como editora jefe de Grape Collective y también publica regularmente en su premiado sitio, Maker’s Table. Si desea obtener más información, visite Megmaker.com o sígala en su cuenta de Twitter @megmaker.

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